© 2019 Ximena Mora

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Actualizado: 21 de jun de 2019

Eres más de lo que mi poesía pudiese describir. Eres el pálpito que me devuelve la vida cada vez que siento que la he perdido. Eres mi despertar, también mi “no corras” ante la vulnerabilidad. Eres el silencio que me abraza en las tormentas. Eres la calma cuando mi pecho se desbarata. Eres mis lágrimas bien lloradas, también mis sonrisas más humanas. 

Eres mucho más de lo que podría describir, y eso es lo más bello, eres todo y más de lo que podría pedir. 


Te extraño como no podría extrañar a nadie más, porque eres el todo que me resume en una palabra.

Eres el “no temas” cuando cierro mis ojos, también el “buenos días” cuando me incorporo.

Te quiero aquí cerquita, susurrándome al corazón,

Cantándome al oído, siempre.

Para siempre,

Aquí a mi lado,

Amor.  


Porque te veo en las formas del cielo, también en el degradé del infinito. 

Te veo en una cama de algodón color nube, y en el resplandor al final del horizonte. 

Te veo en las líneas dibujadas en el espacio, así como también te veo en las pequeñas partículas que me recorren despacio, 

te veo en el todo, y así, claro que amo ser humana. 

Aunque serlo me resuma en vulnerabilidad, y que reconocerme como tal implique soltar el control que nunca tuve. 

Porque puedo ver, entonces, la belleza en necesitar y aceptar ayuda. 

De abrazar la imperfección y reconocer que no hay error sino corrección.