Vida

¿Qué vida?

Allí estoy de nuevo, refugiada en ilusiones, esperanzas, sueños y ambiciones.

Me sostengo frágilmente de alegrías pasajeras, y asimismo me aferro vigorosamente a encuentros imaginarios de amores platónicos.

Yo estoy siempre observando cómo todo se derrumba y se reconstruye con el efímero paso del tiempo, y pienso: “¿cuándo llegará mi día?” Me aterra saber que con el correr de las horas simplemente quedará un amargo recuerdo, mi belleza será suprimida al cruzar la barrera de las pestañas, y allí ya no seré nada más que una composición.

Es agobiante saber que para muchos soy un simple hábito, nada más que la expresión visual de un insoportable dolor.

Usualmente humedezco las almas, recordándoles que siguen con vida, pero otras veces no es suficiente, pues no me abren las puertas, y de esta forma me es imposible entrar y asimismo salir.

Floto entre recuerdos, de pronto una tormenta de pensamientos cae sobre mí y me lleva al diluvio del corazón donde los sentimientos están en disputa, allí quien se pierde no se encuentra, desgraciadamente, o bueno… eso dicen. No hay que creer en todo lo que nos comentan, muchas palabras juntas terminan siendo oraciones transformadas en chisme.

¿Cómo es posible que yo me pierda entre sentimientos?

Me mareo, de pronto noto una fuerza atroz que busca expulsarme, pero no sé que quiere expresar, de hecho, nunca sé qué busca expresar, yo solo escucho al silencio indescifrable, la respiración me abraza y aunque me congela, yo solo la quiero a ella, me trae calma y seguridad.

Una contracción.

-¡Abróchense los cinturones! -grita el corazón.

-¿Qué se aproxima? -le pregunto.

-Es una tempestad de inseguridad y existencialismo, señoritas.

Todas nos alarmamos inmediatamente, esto implica la extinción de muchas de nosotras. Un momento muy emotivo cuando sabes que tu existencia será suprimida en minutos ó tal vez en segundos.

-¿Todas listas? -pregunta el corazón- cuenta regresiva para la explosión, a sus posiciones, listas para absorber los sentimientos que les serán asignados.

Espero no tener que cargar con inseguridad como la última vez, no sabría si saltar de la cuenca o quedarme bailando en las pestañas, probablemente tendría que ser empujada hasta resbalar rápidamente por la piel y sería tenebroso si este personaje tuviese decoradas las mejillas por un bosque doloroso. Así fue su explosión anterior y no me eliminó del todo, volví a su interior porque me colé entre sus labios, esto me convirtió en una heroína.

-3, 2, 1 ¡Adiós! – gritó el corazón.

¿¡En qué momento!?

La contracción nos llevó tan rápido como un parpadeo, todas fuimos asignadas con un sentimiento, allí iban mis compañeras, cada una con miedo. Yo ya esperaba mi horrible final, cuando de pronto...

-Asignación, “Amor”. Buen viaje.

-¿Amor? ¿por qué amor?

-No hay tiempo para preguntas -dijo el corazón- si no evacuas, el individuo se sentirá agobiado y su siguiente explosión terminará acabando con todos nosotros.

Fui rápidamente expulsada por una palabra entrecortada con ayuda de un suspiro lleno de mocos.

Me posé en sus párpados y pude entender el porqué del amor.

A pocos centímetros de “el individuo” como le llamábamos, se encontraban unos grandes ojos azules pertenecientes a una mujer bellísima que intentaba descifrar al pobre hombre. Seguramente le desnudó el alma, por aquella razón explotó.

Lo tocó el amor.

Quise resbalar pero tuve miedo, el individuo aún no se afeitaba, sería una caída espantosa, así que salté lo más lejos que pude y caí sobre su nariz, allí resbalé lentamente y me deshice poquito a poco, pero cuando estaba a punto de llegar a su boca, la extraña se acercó junto con sus labios al individuo y no me dieron tiempo de desviarme al bosque de sus mejillas, por lo que tuve que decidir si regresar y ser una heroína o ingresar al cuerpo de la chica. Sería algo distinto, seguramente allí viviría tranquila, como ella aparentaba ser.

Y así lo hice, resbalé por el interior de la extraña, pude ver su pasado, sus sueños, sus metas y algo extraño que nunca antes pude ver, amor. Es por esta razón que yo no tenía idea de cómo expresarlo, pues el individuo nunca lo había experimentado hasta ahora.

Era bellísimo, mágico, pero solo generaba felicidad siempre y cuando no estuviese mezclado con inseguridad y cuando fuese real.

Allí en el interior, me recibieron muy bien, pensé que tal vez eso es el amor, despojarse de inseguridades para transformarlas en sueños e ilusiones.

Tal vez los individuos se enamoraron, tal vez otra lágrima de amor llegó en mi reemplazo, tal vez nos cruzamos, tal vez nos rozamos, pero al fin y al cabo estamos cumpliendo nuestra más bella misión.

Una vida.

¿Qué vida?

© 2019 Ximena Mora

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