Antes de partir

Espero me recuerde, soy Antonio, el que alguna vez logró rozar su frío corazón.

Verónica: Plasmaré mis sentimientos aquí porque desgraciadamente mi boca solo permite escapar versos sin sentido y ciertas vocales que se atraviesan prologadas entre palabra y palabra como el “eh” que arruina la oración completa. Por esa y otra razón he decidido escribirle. Porque estoy más cerca de expresar mis sentimientos en el silencio absoluto, simplemente escuchando el latir de mi corazón.

Prefiero realizarlo de esta forma, pues no siento la presión del destello de sus ojos ni su mágica sonrisa acariciándome.

Verónica, ya que su amor no es correspondido le pido solo una cosa, sea muy feliz.

Porque de lo contrario me veré forzado a entrar en su corazón y agitar su ritmo. Tendría que recitarle poemas y cantarle canciones. Porque así lograría bailar y llenar un poco el vacío que le extingue la vida.

Usted es y seguirá siendo la luz que ilumina mi universo, en versos o en sinfonías, mis más grandes cuentos y melodías.

Verónica, ¿me permitiría bailar sobre sus pestañas? Le prometo que tendré equilibrio para no caer en tentación y ahogarme en el índigo que adorna su iris.

Debo confesarle que detesto esperar, y es ahí cuando me doy cuenta de que estoy perdido, porque a usted querida, la esperaría toda la vida.

Verónica, si usted no es feliz, mis sueños se transforman en pesadillas. Si usted no ilumina el mundo con la luz que emite su cuerpo, simplemente viene la penumbra a darme un abrazo duradero.

Verónica, yo no le pido que su corazón lata por el mío, yo no le pido que me bese los centímetros, yo no le pido que me enseñe a volar porque usted maravillosa criatura ya lo logra con su indiferencia.

Solo le pido que sonría, que cante, que baile y juegue con sus manos.

Solo le pido que viva, para que así yo y el mundo entero podamos contemplar su belleza y que su luz ilumine un poquito nuestras almas al cruzarnos con su mirada.

Verónica, si su corazón no siente amor por mí, no es problema, pues existen siete mil millones de personas habitando el mundo.

Ame a otra persona si así lo desea, pero no se encadene a ella, usted es libertad y quien quiera atarla no la merece y no merece ser iluminado.

Verónica, permítase sentir, deje inundar su cuerpo de amor y encuentre la felicidad en dar.

Yo solo le pido una cosa, no desaparezca, no se deje llevar por  el tedio abrumador, no tenga miedo de aventurarse en este hermoso mundo.

Verónica, yo no le pido amor correspondido, tan solo le pido que siga con vida, pero por favor, viva, no se limite a existir. Allí está la magia de todo esto, sentirse vivo.

Porque cualquiera se alegraría con solo saber que usted sigue con vida.

Su existencia no puede pasar desapercibida, usted es una flor que no puede ser ignorada por más que se desee, pues su belleza ilumina cada rincón del alma y disipa el miedo que asecha continuamente los sueños.

Su existencia me mantiene vivo, gracias a ella continúo fabricándola en sueños, sin importar que usted ya es mi más bella utopía.

© 2019 Ximena Mora

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