© 2019 Ximena Mora

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Fuga de lágrimas

Mi cuerpo estaba tenso y frío por la espera,  me encontraba en el aeropuerto y en mis manos sostenía mis sentimientos plasmados en papel. Mi destino me hizo una jugada sucia que no vi venir, cambió de rumbo sin previo aviso y me hizo falsas promesas.


Esperaba en el aeropuerto viendo su frágil cuerpo tiritar de nervios por el futuro, por sus sueños y nuevas experiencias. Veía sus ojos convertidos en mar, sus manos frías, sus labios secos y más que eso... su corazón hecho trizas.


Se iba y yo no podía ir detrás suyo. Desaparecía para siempre de mi vida y yo aún no encontraba una cura para tal enfermedad que me obligaba a amar cada centímetro de su cuerpo y alma. Mi corazón y mente no lo asimilaban, ¿por qué el destino me estaba haciendo esto? 


Hace unos meses me sentía el ser más feliz de este planeta, me sentía completa con solo verle, sonreía y me sentía infinita, corría y me llenaba de alegría. Pero cuando me miraba sentía que mi corazón se detenía y no podía controlarlo, mis ojos no aceptaban la danza por miedo a fallar, mis manos formaban puños y tomaban fuerza, guardaban entre ellas secretos, palabras nunca dichas y versos sin sentido. Mis débiles lágrimas no soportaron el olvido, prefirieron huir  y recurrir al suicidio, escaparon por mis ojos, recorrieron el corto pero áspero camino de mis cansadas mejillas, llegando finalmente a un mar de saliva que las acogía pues también estaba perdida.


Di la vuelta y tomé fuerzas, ya todas las había desperdiciado anteriormente, esta vez necesitaba reserva pues era un dolor prolongado, duraría años, tal vez siempre permanecería allí, tal vez no, ¿quién podía saberlo?

Esta vez se trataba del olvido, como la muerte, estaba despidiendo a quien descongelo mi corazón, estaba despidiendo a quien me despertó de ese sueño profundo en el que me encontraba, tenia que olvidarle para siempre, pues nunca más en mi vida le volvería a ver y es realmente extraño.


¿Cuál es el motivo para que una persona llegue a tu vida, te haga feliz, descongele tu corazón y luego desaparezca por el resto de tu vida? 

No podía creer que me pasara pero aún así tenía que acostumbrarme y aceptar el cambio. 

Tomarle fotos con mis ojos y guardarlas en el archivo de mi corazón.

Era un adiós para siempre.


Me acerque silenciosamente con la vida en el piso y los sueños destruidos, con mis ojos de cristal y mi cuerpo de arena, con un nudo en la garganta y mis manos temblorosas, pero... pude decirlo. 

- Te prometo que un día escapare en un suspiro y te encontraré, me convertiré en aire y te abrazaré fuertemente, acariciaré tu cabello, tus pestañas y tu suave piel. Espero volverte a ver.


Estrechamos nuestras manos y me di la vuelta, caminé hacia la salida mientras que mis lagrimas escapaban (¿Por qué son tan débiles?) recorriendo cada centímetro de mi rostro. Me detuve, tomé un suspiro y regresé. Corrí tan rápido como pude, tome su mano y le abrace, protegí su cuerpo contra el mío, acaricie su cabeza y toque su espalda, toque su rostro y le mire profundamente a los ojos, juro que en ese momento me sentí infinita. 

Dio la vuelta y se marcho volando, desapareció en el cielo para siempre.