Julia

Julia era una mujer libre en un mundo atado con cadenas, ella era feliz aún así cuando unos cuantos le robaban su felicidad. Sentía tristezas y alegrías pero nunca dejó de sentirse viva. 

Una noche, Julia quiso caminar por la playa y bañar sus sueños con el agua del mar, mientras la brisa abrazaba su cuerpo y el agua humedecía sus tobillos, haciéndola sentir la mujer más feliz de la tierra. 


En un abrir y cerrar de imaginación Julia chocó con una ola y le quitó de sus manos su diario, allí coleccionaba recuerdos y desamores.

De su pequeña libreta salió libre una nota. 

“Coleccionista de utopías y de suspiros perdidos, ladrona de sueños y destructora de agonías, anda, muévete y vuela... O... Nada, como quieras. Sólo Despierta” 

¿Qué querría decir esto?

Julia estaba quedándose sin fantasías, estaba perdiendo las horas de sus contados días en el trabajo o quizá en un bar de la ciudad, estaba perdiendo el sentido de su vida, que era soñar. Estaba ahogándose en la monotonía y sin darse cuenta la arena la estaba desvaneciendo. 


Se sentó en la arena, cerró los ojos y dejó que el agua y la brisa la despertaran. 

Agarró su diario y con ojos vidriosos escribió: - No pierda la vida, no olvide que sólo tiene una, usted no es un gato, ¡ja! Ya quisiera usted ser un morrongo perezoso, no deje que el tiempo le gane en la carrera, no permita que las malas vibras le destruyan los sueños, ¿acaso hay algo más hermoso que un sueño? 

No pierda la vida, tampoco la esperanza en ella, que más da si lo gobierna la tristeza, destrúyala con sus más lindos recuerdos o.. ¿por qué no? Con más sueños. 

Atrévase a vivir, atrévase a soñar. 

© 2019 Ximena Mora

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