© 2019 Ximena Mora

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Tiempo que pasa

Tiempo que pasa, memoria olvidada.


Ausente.

Me he enamorado de la vida y ella de mí. Me despierta en las mañanas con rayos mágicos de luz y sonidos dulces que acarician mis oídos. Me besa en las noches con exquisita música. Me roba la tristeza con palabras transformadas en imágenes. Pero aún así yo estoy Ausente. Le amo porque no permite que la penumbra se apodere de mi cuerpo. Le amo porque baña mis sueños con lágrimas de nubes. Le amo porque recarga mis anhelos con rayos de luz. Pero más que todo, le amo porque ahuyenta mis fantasmas suicidas. En las noches envía sueños hermosos a mi subconsciente. Me libera del miedo agotador. Me besa con gotas de lluvia y ventiscas de aire, y yo, sigo Ausente.

Es inevitable no amarla cuando me regala paisajes. Cuando le obsequia buena música a mis oídos, y más que todo cuando junta mi alma con otras fugaces. Aunque, debo admitir que en un tiempo le fui infiel con la muerte, esta me sedujo inteligentemente y yo tropecé. Por tal razón llegaron los fantasmas suicidas a mi vida. Con ella llegó la soledad, que nunca me abandonó. Que me permitió y me permite seguir siendo Ausente. Extrañamente la busco, pero al mismo tiempo espero que la compañía me encuentre. Quiero renacer en la compañía. Quiero regar mis sueños e ilusiones con amor. Quiero que el desierto de mi alma desaparezca y mágicamente se convierta en un jardín de utopías. Quiero respirar, me ahogo entre mis pensamientos. Quiero desterrar mis infortunios y recoger alegría. Necesito sentirme viva sin necesidad de arruinar mi cuerpo. Necesito salir de la tormenta que me abraza, necesito respirar. Necesito vivir, pues solo estoy existiendo. Usa el silencio como medio de transporte de tus sueños. Mientras yo continuo siendo Ausente.